¿Por qué el Drone Soccer puede ser una extraescolar diferente para este nuevo curso?
Cuando un centro educativo busca nuevas actividades extraescolares, no se trata simplemente de encontrar algo diferente que añadir al horario.
También hay que preguntarse qué aporta esa actividad a los alumnos.
¿Les permite aprender algo nuevo? ¿Despierta su curiosidad? ¿Les da la oportunidad de crear y experimentar? ¿Les ayuda a desarrollar habilidades que puedan utilizar en otros ámbitos?
En un momento en el que la tecnología forma parte cada vez más de la educación, las extraescolares tecnológicas pueden convertirse en un espacio especialmente interesante para aprender de una manera diferente.
Y ahí es donde entra el Drone Soccer.

Aprender jugando
Una de las características más interesantes del Drone Soccer es que el aprendizaje parte del juego.
Los alumnos tienen un reto, experimentan con la tecnología y descubren mientras participan. No se trata únicamente de aprender conceptos relacionados con los drones. Se trata de crear una experiencia en la que puedan explorar, probar y divertirse mientras aprenden.
El componente lúdico ayuda a generar curiosidad y hace que la tecnología deje de percibirse como algo lejano o complicado.
Además, el Drone Soccer combina diferentes áreas en una misma actividad: tecnología, pensamiento lógico, coordinación, estrategia y trabajo en equipo.
Es una forma de acercarse a la educación STEAM desde una experiencia práctica y cercana.
Tecnología con sentido
Tener tecnología en el aula no significa necesariamente que exista un aprendizaje tecnológico. La diferencia está muchas veces en para qué se utiliza.
Con Drone Soccer, los drones tienen un propósito concreto. Los alumnos no solo los utilizan: tienen que enfrentarse a retos y encontrar la manera de resolverlos.
Nuestra metodología parte precisamente de ahí: aprender a través de retos conectados con situaciones prácticas y aplicables.
La tecnología deja de ser simplemente el objeto que tienen delante y se convierte en una herramienta para pensar, experimentar y crear. Y eso permite que los alumnos tengan una relación mucho más activa con ella.
Aprender a trabajar en equipo
El Drone Soccer también introduce una dimensión que va más allá de la tecnología.
Es una actividad compartida. Los alumnos tienen que organizarse, comunicarse, asumir diferentes responsabilidades y trabajar para conseguir un objetivo común.
Esto permite trabajar competencias como la comunicación, la organización y el liderazgo dentro de una experiencia en la que todos tienen un papel.
Porque aprender a trabajar en equipo no consiste únicamente en hacer trabajos juntos.
También implica escuchar, tomar decisiones, confiar en los demás y aprender a aportar al grupo.
Cuando aprender también motiva
La motivación tiene un papel importante en cualquier proceso de aprendizaje.
Cuando una actividad plantea un reto que despierta curiosidad y permite ver el resultado de lo que uno hace, el aprendizaje puede adquirir otra dimensión.
En Drone Soccer, cada reto supone una oportunidad para probar algo nuevo, superar una dificultad y seguir avanzando. Ese proceso puede ayudar a aumentar la confianza y hacer que el aprendizaje se viva con más interés e ilusión. Y esto es especialmente importante cuando hablamos de actividades extraescolares.
Después de la jornada lectiva, el objetivo no debería ser simplemente continuar haciendo más de lo mismo.
Una extraescolar puede ser también un espacio para descubrir nuevos intereses y encontrar nuevas formas de aprender.
Una extraescolar que conecta tecnología y educación
La tecnología está cada vez más presente en nuestro día a día y será una parte importante del futuro profesional de los jóvenes. Por eso, acercarla a edades tempranas no debería consistir únicamente en enseñarles a utilizar nuevas herramientas.
También es importante que aprendan a entenderlas, experimentar con ellas y descubrir qué pueden hacer con ellas.
Eso es lo que buscamos con Drone Soccer. Una actividad en la que la tecnología tiene un propósito, el aprendizaje se produce haciendo y los alumnos tienen espacio para experimentar, colaborar y superar retos.
Porque una buena extraescolar no tiene por qué ser solo una actividad para ocupar el tiempo libre. Puede ser un espacio para descubrir intereses, desarrollar habilidades y disfrutar aprendiendo
Este curso, quizá la tecnología pueda entrar en el centro de una forma diferente.
No solo para utilizarla. Para aprender con ella.




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